¿Por qué decidí reinventarme? Parte 1: cómo llegué a poder elegir mi camino

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Poder elegir mi camino no es fácil ni rápido. Dependiendo de lo que queramos, puede ser un proceso de mucho compromiso y paciencia.

Hola querido [email protected], ¿cómo estas? espero muy bien.

El hecho de que estes por aquí leyendo me pone muy feliz, te lo agradezco y espero estar a la altura de lo que vienes a buscar.

¿Por qué decidí reinventarme? es una pregunta que abarca muchas cosas, muchos aspectos diferentes de mi vida, por lo que empiezo por donde me parece apropiado, por el principio.

Antes de continuar quiero aclarar que no todas las personas tienen que seguir un proceso de reinvención, ni tener un negocio online ni ser emprendedores.

Somos seres únicos, con intereses que puedes compartir con otros, pero bien en el fondo tu sólo sabes que es lo que te hace o lo que te haría feliz.

Mi intención única y sincera es inspirar a los que necesiten sentirse inspirados, y a los que creen como yo que reinventarse es una manera de sentirnos más vivos y plenos.

A los que ya han conseguido la coherencia es sus vidas, los felicito y los admiro.

Tu contexto no es tu destino

 

Cuando era un niño recuerdo que me asombraba en la forma en que los adultos se referían al trabajo.

Todo siempre era hablar de cuan dura había estado la semana, de que el mejor día era el viernes al terminar la jornada de trabajo, y de que el fin de semana era una especie de sueño dorado pero efímero.

Y ni hablar del domingo por la tarde/noche, era como si hubiesen visto un meteorito a punto de chocar con la tierra, parecía el fin del mundo.

Nadie hablaba de creatividad, de pasión, de búsqueda, de servicio a los demás, de misión, de propósito.

Percibir la falta de estos conceptos en los diálogos adultos de mi entorno, me hacía pensar que no eran posibles integrarlos en un camino laboral, y menos de vida.

Poder elegir mi camino desde estas ideas no es que no parecía posible, no parecía directamente.

De todas maneras, amo ese contexto y mi historia, no porque lo elija, sino porque si ese tuvo que ser por algo era, para llenarme de oportunidades de cambio.

 

The Walking Dead

 

En mi adolescencia la cosa no había cambiado mucho, al contrario, iba siguiendo todo lo que se debía hacer, con total aceptación de que la vida es eso que uno ve y piensa.

Si de hecho, es lo que veían y pensaban todos los que me rodeaban, entonces era verdad, aunque después me diera cuenta de que no existe tal cosa.

En la escuela a uno le muestran un único camino, el que todos siguen, el “normal” y más adecuado para todas las personas del Planeta Tierra ¿Es raro que a todos nos parezca bien lo mismo, no?

Y así casi sin despeinarme y lentamente, me iba convirtiendo en un muerto viviente más, pero no por culpa del sistema, que alguna seguro tendrá, sino por mis miedos de mirar a los costados, de asomar la cabeza.

 

¿Qué es la verdad entonces?

 

Si yo crecí escuchando que lo mas importante es estudiar para conseguir un trabajo que te de un buen sueldo y así poder pagar las cuentas y poder tener un “futuro próspero”, ¿por qué otros no lo hacían?

Más raro todavía era que las personas que no iban por el camino que mi contexto me había enseñado, y que yo había aceptado con fuerza, estaban encerrados en una cajita muy amable pero peligrosa, la tele.

Claro, verlo de esta manera me hacía pensar en personas extraordinarias, como de otro planeta, inalcanzables y casi mágicas. Era como querer agarrar la escoba y soñar con ser amigo de Harry.

Tonto no era, había ciertas personas que tenían unas habilidades impresionantes para lograr cosas que ni se me ocurriría ni por donde empezar.

Pero gracias a la divina existencia de los libros, los talleres, las conferencias, o una simple charla con un desconocido que me hacía salir de mi querido contexto, comencé a ver las distintas verdades que tiene cada persona.

No era que vivía encerrado dentro de un corral y no tenía contacto con “extraños”, pero ver no es lo mismo que observar.

¿Cómo es posible que alguien dejé todo para comenzar de nuevo en otro lugar? ¿Cómo era posible que alguien no le interesara ir a la Universidad? ¿De que manera veía las cosas alguien que pensaba en llevar adelante un proyecto propio?

Mientras escribo estas lineas suena una canción que dice “personalmente creo, que todo esto es una locura

Pero no es locura, con el tiempo entendí que cada uno de nosotros puede, y hasta debe, tener y contarse su propia verdad, que no existe una para todos, sino una para uno.

 

Disfrutando el camino hacia dar con la pared

 

La época del colegio secundario es hermosa, es una mezcla de granadas de mano explosivas con forma de hormonas a punto de explotar en cada momento, y un partido de ping pong entre melancolía y felicidad.

Podes pasar de sentirte el mejor a sentirte un desgraciado en cuestión de segundos.

Era maravillosa.

Pero me cuesta creer que al terminar varios años de estudio sin mucho sentido, tengamos la suficiente claridad para tomar la decisión de “que voy a ser el resto de mi vida”.

Porque no había margen de error, al menos a mi me presionaba esa idea.

No nos preparan para hacerlo, y no creo que estemos preparados aunque lo intentemos.

Porque la ideas de base que se me habían metido en la cabeza, a mi forma de verlas, no eran las que me iban a permitir desarrollar mi verdad: “Estudiar para conseguir un buen salario”, o esta es aún mejor: “Tengo que ser alguien en la vida”.

Es cierto que te las imponen de más chico, pero me tengo que hacer responsable de que las abracé con miedo y gusto.

Yo sabía, todos sabemos, cual es nuestro camino. Al menos lo intuimos.

Pero mis miedos, mi creencias, mi adorable contexto me llevaron directo a darme con la pared.

 

Vivir para trabajar, trabajar para vivir

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Amo la montaña

Para mi en la vida sólo hay maestros, no hay ni malos trabajos ni buenos, ni malos jefes ni buenos, y así con todo.

Todas las situaciones que uno va eligiendo son aprendizajes necesarios para seguir aprendiendo a como manejarnos e intentar disfrutar de este absoluto misterio que es la vida.

Depende de nosotros captar el aprendizaje y no tropezar con la misma piedra. Eso es evolución.

Agradezco a cada uno de mis maestros. De alguna manera me han dado la confianza de poder elegir mi camino.

Pero claro, hay que tropezar bastante. Y hasta el ultimo día.

Cada uno tendrá su propia situación idílica en la cual o está tirado en la playa tomando un sabroso trago trabajando 2 horas al día con el ordenador, o se ve como un exitoso empresario que ya lo ha logrado todo, y ahora prende puros con billetes de 100 dólares.

O la que sea, pero todos cuando estamos en la situación que yo estaba, pensamos en que en alguna galaxia lejana, la gente disfruta de su trabajo y encima le va bien.

Salí de la escuela secundaria a encontrar un empleo, el que fuera, sólo quería cobrar un sueldo.

Mientras intentaba saber “que carrera con salida me iba a convenir” (estaba volando alto con mis deseos), iba probando.

Dado mi nivel cero en autoconocimiento no tenía ni la menor idea, pero ser ingeniero sonaba muy bien, mi ego con tenedor y cuchillo en mano, se relamía.

No quiero aburrir, pero hice hasta la mitad de una carrera de ingeniería hasta que no la aguante más, tantos números iban a matarme.

En el medio, encuentro el trabajo soñado: buen sueldo, empresa en auge y muy buenos compañeros, trabajo de oficina, 8 horitas laborales y 2 de viaje.

El trabajo perfecto para muchos, lo cual respeto.

Pero yo sabía que no era esa mi verdad.

No quería vivir para trabajar, ni trabajar para vivir…quería levantarme por la mañana despedido de la cama para lograr el reto del día, quería sentir lo que yo llamo pasión (habrá quien le gusta mas decir propósito, misión, suma de talentos, etc.) y que el dinero fuera resultado de esa convicción de disfrutar y de ser útil a los demás.

Como cuando era chico, y se me pasaba el día rehaciendo a mano y en papel, los torneos que traían los propios video juegos porque no me gustaban.

Que felices que somos cuando se nos va el tiempo en hacer algo que nos gusta, al menos yo lo soy y mucho.

 

Elegir el camino que tenga corazón

 

El sistema está ahí, las sociedades tienen sus reglas y las culturas se van transformando con el paso del tiempo.

Si lo dejamos, este sistema que tan bien aceitado está para que seamos una pieza más del gran engranaje social, te guiará para donde más le convenga.

Y tiene muchas armas y muy poderosas para hacerlo, desde la escuela hasta los medios de comunicación.

No me va el rollo de anarquista o de activista radical aunque los acepto, creo que las sociedades son necesarias y que todos podemos aportar algo para que justamente todos vivamos mejor.

Al menos en la sociedad donde vivo, todavía se puede hacer algo que me parece fundamental: Elegir.

El poder de elección es el arma más poderosa que compartimos todos los seres humanos. Al menos de manera consciente.

Desde elegir que decir, a que pensamientos darle mas fuerza, que comer, donde vivir, que aprender, como ser útil y conseguir los recursos que necesito, y así miles de cosas más.

Es verdad que la mayoría de nuestros hábitos son inconscientes, pero podemos tomar la decisión de ir transformando lo que no nos gusta o nos impide autorrealizarnos.

Entonces si podemos elegir, ¿por qué parece que todos vamos por el mismo camino?

Por alguna razón que desconozco, al ser humano le encanta sentirse “cómodo”.

Preferimos “sufrir cómodamente” a cambio de que otros decidan por nosotros, y no asomar la cabeza por miedo a perder algo.

No estoy para juzgar las elecciones de las personas, pero si para levantar mi bandera y decir que se puede elegir un camino que sea transitado desde el corazón, dandole mas relevancia a los por qué y a los para qué en lugar de los cómo.

No es necesario llegar al límite de explotar por no aguantar más una vida y un trabajo que no nos representa, o que no nos lleva a la coherencia interna.

Pero debemos darnos la oportunidad de escuchar las señales que estamos buscando, y que la vida nos da como sutiles detonantes.

Yo realmente creo en poder elegir mi camino.

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Y hacer una parada en los viajes

Despertando el compromiso

 

Creo que aguanté tanto un camino sin sentido para mi, porque mi desarrollo com persona necesitaba ese tiempo.

Y necesitará todo el que le sigue. Hasta el último día seguiré aprendiendo.

Pero hay situaciones que no sólo nos marcan, sino que no hay manera de que no lo hagan.

No podemos hacernos los tontos. La vida nos habla y merece la pena que la escuchemos.

Un buen día en la empresa en la que trabajaba, tomaron la decisión de despedir a dos compañeros a los cuales quería y quiero mucho.

Si piensas que voy a despotricar contra la empresa, no, no es por ahí.

Las empresas toman desiciones, y nos gusten o no, son las reglas del juego.

Además, era una medida que en la empresa siempre trataban de evitar, porque realmente eran buenas personas.

Lo recuerdo al momento como si fuera hoy, además de la rabia y la impotencia de sentir una injusticia consumándose, se me vino la pregunta:

 

¿Por qué dejo que otras personas decidan sobre mi futuro?

 

Esa fue mi pregunta y mi detonante, que por supuesto no era nuevo, pero en ese momento sentí que me recorría por el cuerpo una verdad que era la mía, y que ya era ineludible.

Asumí el compromiso de vivir la vida que quiero, de hacer lo que tenga que hacer para lograrlo y de vivir mis propias desiciones con responsabilidad y servicio a los demás.

Hoy no concibo otra forma que no sea esta, quiero dejarles nuevos conceptos e ideas de vivir a mis hijos, creo que si somos varios más yendo por un camino con corazón, podemos mejorar las cosas.

Es el camino difícil, con más obstáculos y el más largo, pero no por esto deja de ser, bajo mi visión sesgada, el más hermoso.

Había tomado la decisión de reinventarme.

 

Cuéntame

¿Qué te ha parecido?

¿Crees que puedes elegir tu camino?

¿Haz tenido algún detonante para hacerlo?

Pablo Ape

Pablo Ape

Diseñador Web para la concreción de sueños. Ayudo a Profesionales del Bienestar que buscan reinventar el mundo mejorando la vida de las personas, a llegar con su valor y mensaje a sus potenciales clientes a través de un sitio web que les permita vivir de lo que tanto les apasiona. Contáctame aquí. Si quieres de verdad impulsar tu proyecto en internet, empieza llevándote la guía gratuita “Evita cometer estos 7 errores a la hora de configurar tu Wordpress, y llévate 8 claves para estar [email protected] con tu web”
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Que lindo leer esto a esta hora de la mañana!!! Emprender cuesta pero que feliz que somos haciendo lo que amamos!!! 🙂

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